viernes, 20 de junio de 2014

"Ritual de Solsticio de Invierno: Quema de Obstáculos".


Hay una práctica muy valiosa que nos ayuda a desarrollar más voluntad y convicción para conseguir nuestras metas en el nuevo ciclo de nuestra vida. 

1. Determina de la manera más precisa posible cuáles son los obstáculos que se te han presentado hasta ahora.

2. Identifica con claridad cuáles son los obstáculos que están en ti mismo (deberían ser la mayoría o todos).

3. Anota los obstáculos en una o varias hojas de papel. Realiza este trabajo varios días para que tu mente interior vaya identificando ojalá todos los obstáculos que te impiden obtener mejores frutos.

4. Planifica, define y redefine tus objetivos para el nuevo ciclo de tu vida. Imagina en qué etapa irán para la próxima primavera. En esa época deberían empezar a "florecer", a exteriorizarse su avance.

5. En un cuaderno, anota también tus metas y objetivos lo más específicos posibles, señalando cómo quieres lograrlos, cuándo esperas que se realizan, de qué manera y en qué lugar.

6. En el momento del Solsticio de Invierno o lo más cercano posible, en un recipiente de metal o de greda coloca un poco de alcohol, algo de algodón y tus hojas donde anotaste tus obstáculos. Enciende el alcohol y quema las hojas. Eso representará la quema de tus obstáculos. Mientras se consumen, mentaliza el firme propósito de vencer tus dificultades, de emplear toda la energía necesaria para conseguir tus nuevas metas.

7. Observa a continuación tu cuaderno donde anotaste tus metas y te visualizas como si ya las hubieras logrado.

8. Todos los días, de preferencia en la mañana, mira tu cuaderno de metas y haz una rápida película mental donde te veas logrando cada una de ellas.


Prepara tus regalos y entrégalos.

Has una lista de las personas a quienes amas. Ojalá tu lista sea muy grande. 
Piensa en tus riquezas: tienes cualidades, virtudes, experiencias, buenos sentimientos, buenos pensamientos. Eres capaz de sonreír, de abrazar, de escuchar atentamente, de estimular, de motivar... 
Anota junto al nombre de tus amigos, familiares y conocidos que anotaste qué de toda tu riqueza puedes compartir con ellos. 
Piensa qué les gustaría a cada uno recibir: una sonrisa, una tarjeta de saludo hecho por ti mismo/a, un agradecimiento, un abrazo, un libro, una parte de tu tiempo.

Y lo más importante, ¡comienza ya a dar algo de ti mismo! 
Todos esos regalos son verdaderas expresiones de amor. 
Y mientras más amor entregues, más amor recibirás. 
¡Nunca se te acabará!.